El camino del Gestor de Casos Oncológicos en Chile: avances, desafíos y proyecciones

La implementación de la figura del Gestor de Casos Oncológicos (GCO) en Chile, en el contexto de la Ley Nacional del Cáncer y del modelo de gestión oncológica, marcó un antes y un después en la atención de la persona con diagnóstico de cáncer. Sin embargo su puesta en marcha no fue sencilla ya que durante los primeros años, los equipos de salud desconocían este rol, existía poca claridad sobre sus funciones y su integración en la red asistencial enfrentaba resistencias.


A pesar de esas dificultades iniciales, cinco años después se puede afirmar que el GCO se ha consolidado como una pieza clave en los establecimiento de mediana y alta complejidad. Hoy, se reconoce como un profesional indispensable para acompañar de manera integral tanto a los pacientes oncológicos como a sus familias. Su función va más allá de la simple orientación ya que también permite identificar necesidades específicas de cada paciente a través de una valoración integral, coordinar una atención oportuna y, sobre todo, guiar a quienes deben transitar por un sistema de salud complejo y fragmentado.
El valor del GCO radica también en su capacidad de articulación. Actúa como un puente entre pacientes, equipos de salud y servicios, asegurando que las distintas instancias del proceso de atención se conecten de forma coherente. Además, cumple un rol de control de calidad en la atención: identifica nodos críticos, plantea mejoras y contribuye a optimizar el acceso a los tratamientos. Estas acciones no solo mejoran los resultados clínicos, sino que también tienen un fuerte impacto en la experiencia de los pacientes, quienes valoran profundamente la sensación de no estar solos en este difícil recorrido. La diferencia entre una persona que enfrenta el cáncer acompañada y otra que lo hace sin apoyo resulta evidente tanto en su percepción como en su vivencia del proceso.
El futuro, sin embargo, aún plantea desafíos. Es urgente establecer un estándar nacional que garantice más de un gestor por establecimiento, lo que permitiría equidad y mayor coordinación en la atención. Además, se debe visibilizar el impacto económico positivo de esta figura, ya que su rol evita duplicidades y pérdidas dentro del sistema de salud.
Estamos viviendo un cambio en la gestión de los pacientes con diagnóstico de cáncer, y la enfermería oncológica debe continuar fortaleciendo la figura del GCO, para que la atención de calidad y oportuna no sea un privilegio, sino un derecho garantizado para todas las personas que enfrentan esta enfermedad.

 




Paulina Gallardo Montecino

Enfermera especialista en oncología.
Coordinadora de la Red Oncológica Servicio de Salud Concepción
Miembro SEOC.

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